Hay una felicidad y luego está la felicidad de la buena.
Esa que ni se crea ni se destruye, te transforma.
Una felicidad que enreda el pelo, eriza la piel, se canta, se baila, se muerde…
Todas ellas ocurren en la Región de Murcia.
Allá donde tú eres tú elevado a la máxima sonrisa.
Nosotros, muy felices.